Fermentación del tabaco casero utilizando el calor del sol

Para la curación de las hojas de tabaco son necesarios la fermentación y el secado.

Una de las formas utilizadas es la fermentación a través del pilón que consiste básicamente en depositar unas arriba de otras las hojas cosechadas del tabaco tapándolas por arriba con una tela.

Con el pilón tiene lugar una fermentación que se realiza a través del calor que generan las hojas del mismo. Esta fermentación es también llamada curación o sudor. El uso del pilón uniformiza el color, elimina el exceso de sustancia resinosa, atenúa el amargor y hace más flexibles las hojas.

El pilón se hace dentro de la casa de tabaco y se utilizan por lo menos unas doscientas hojas.

En el libro La Diva Nicotina historia del tabaco de Iain Gately se describe un método sencillo para realizar la fermentación de las hojas cosechadas utilizando el calor del sol.

El método consiste en apilar las hojas cosechadas  e introducirlas en una doble capa de bolsas de plástico, personalmente utilizo una bolsa de plástico grueso de las utilizadas para materiales de construcción (arena, mezcla, etc). Las bolsas se exponen al sol o cerca de una fuente de calor para que se produzca la fermentación. Las veces que he utilizado el método expuse las bolsas al sol del verano. El proceso de fermentación puede durar cuatro o cinco días. Personalmente algunas veces  no he necesitado más de dos días para obtener el resultado esperado. Cuando las hojas adquieren una tonalidad marrón se da por finalizado el procedimiento. Tal como lo describe el autor las hojas encogen y se vuelven sedosas al tacto.

Posteriormente las hojas se deben colgar al aire bajo techo para su secado, luego de este se deben almacenar por lo menos seis meses más antes de estar listas para fumar, durante este tiempo de almacenamiento las hojas seguirán fermentando de manera pasiva.
Personalmente para utilizar el método he depositado dentro de cada bolsa de plástico dos grupos de cuatro hojas cada uno.

No siempre lo he utilizado debido a que requiere frecuente atención mientras se realiza la fermentación para evitar que se “quemen” las hojas; se deben hacer frecuentes visitas al lugar donde se efectúa para dar vuelta las hojas y cambiar el orden de las mismas.

El método acorta el tiempo de secado y permite la obtención de un tabaco más suave que el curado al aire bajo techo y posteriormente almacenado por lo menos durante seis meses para una lenta fermentación pasiva.

 







Jorge