Aquellas viejas latas de tabaco.

Hace un tiempo un colega consultaba sobre la conveniencia de comprar una lata de un tabaco ya desaparecido, en este caso nada menos que un Balkan Sobraine, allá de antes de los 90 más o menos, resulta que de algún lado apareció una lata sin abrir y estaba a la venta.
Sobre el tema se conversó bastante, el precio era alto ya que en términos de tabaco se estaría vendiendo algo así como un dinosaurio vivo.

De los que estábamos presentes dos expresamos que no valdría la pena, una mezcla en una lata con unos 30 años de guarda, opinábamos que no sería loideal, otro grupo más numeroso opinaba que no tendría cambios y se trataba de una oportunidad de probar algo único, discusiones que sí, que no, finalmente primo la mayoría, se resolvió hacer un pozo común proporcional y se envió a comprar la lata.
Nos juntamos expresamente para abrir la lata, estaba sellada, se debió introducir una hoja de metal entre sus juntas para que ceda la tapa con un cuarto de giro, y destapamos….. lo primero que notamos es que el papel plisado estaba manchado de marrón por el tabaco, la tapa y el fondo interno de la lata presentaban manchas como de un suave oxido.

Sacamos el tabaco y lo extendimos para probar su estado, estaba casi seco, su olor no era agradable, como a”lata”, se resolvió airear y humectar, logrado un punto justo de cargo de una pipa y comenzamos a ver el sabor, para mí que lo fume antes, un desastre, nada que ver como si el tono del latakia cubriera todo y ese imperdible sabor a “lata vieja“, así que directamente di por terminada al menos para mí la prueba, no valía la pena fumar basura vieja. El dinosaurio resucitado había resultado solo un fósil.

¿Cómo explicamos algo así? el tabaco de la antigua Sobraine of London tenía según se declaraba Latakia, Oriental turcos y Virginia, allí en esa mezcla tenemos dos tabacos con exceso de almidones y azúcares, el Latakia y el Virginia, sin dudar que los orientales también tengan lo suyo, al realizarse la mezcla indudablemente el Latakia presta su sabor ahumado, el Virginia sus azúcares y almidones y allí tenemos una mezcla sabrosa, pero esa misma mezcla a medida que pasa el tiempo ya cambia, los azúcares y almidones del Latakia dormidos, por el humo comienzan a actuar químicamente con los del Virginia y Oriental y toda la mezcla comienza a transformarse, en forma imperceptible pero constante, digamos que pasados diez años la mezcla ya es diferente, ni hablar de allí en adelante donde la química alcanza a la lata de metal e incluso al papel plisado, o sea que luego de unos años probaremos otra cosa, otra mezcla, nunca lo original, solo una escasa similitud muy degradada. Como darle un beso a una Brigitte Bardot de los años 70 con unos 35 años, y luego dárselo a la misma en la actualidad con 83 años, todo será diferente, la naturaleza no se detiene.

En la actualidad tal vez mezclas de grandes fábricas podrían durar un poco más, la desnaturalización del tabaco para salsearlo o darle el gusto, los envases al vacío, etc podrían “dormir” las mezclas por algún tiempo, pese a que tampoco existe una garantía de que así sea, pero más química y menos combinaciones naturales podrían lograr una mayor vida.

Queda claro entonces que una vieja lata de tabaco por mas conservada que se encuentre solo representa, por más tabaco que contenga lo que vemos, una vieja lata, que contendrá en su interior los restos de algún tabaco, no deja de ser una pena, no fue aprovechado cuando paso por su juventud y primavera.

Emilio

Publicado en el Facebook del Formosa Pipa Club el 5 de setiembre de 2017.