Pipa africana de la etnia Jur


La etnia Jur (Djour) constituye un ejemplo notable de la influencia que ejercen sobre el hombre las peculiaridades del país en el que se encuentra. Rodeados de tribus de pastores, que crían ganado y se preocupan poco por el cultivo de la tierra, los Jur son agricultores y no tienen más ganado que las cabras. La única razón de este hecho es que la temible mosca tse-tsé abunda en la tierra de los Jur y, por lo tanto, ni el caballo ni el buey tienen oportunidad de vivir. Este terrible insecto, inofensivo para el hombre y para la mayoría de los animales, es una muerte segura para los caballos, perros y bueyes.

Productos de su ingenio están dispersos por varias de las tribus de África Central, siendo muchos de ellos reconocidos como moneda, al igual que el soberano (moneda inglesa de oro) en el continente. Como para ilustrar la verdad del proverbio de que los hombres siempre anhelan lo que no poseen, los Jur siempre anhelan la carne de vacuno y, en consecuencia, compran ganado en gran medida a sus belicosos vecinos, la etnia Dinka. La mosca tse-tsé impide a los Jur conservar el ganado que acaban de adquirir, por lo que sólo lo compran para matarlo y comerlo de inmediato.
Debido a este tráfico, los Jur son reconocidos como los principales herreros de África Central, y siempre pueden encontrar un mercado para sus productos. En consecuencia, son una etnia muy próspera, ya que ni siquiera los dinkas desearían destruir a un pueblo del que obtienen las mismas armas con las que luchan; y no hay un hombre jur que no pueda, con una industria ordinaria, ganar lo suficiente para comprar y mantener una esposa tan pronto como tenga la edad suficiente para tomar una. Entre ellos no se preocupan especialmente por llevar como adornos los productos de su propia habilidad, sino que valoran los abalorios por encima de cualquier otro adorno personal; y hasta tal punto llevan esta predilección, que sus esposas se compran con abalorios, y no con cabras, el único ganado que pueden criar.

El tabaco es tan apreciado por los Jur como por otras etnias africanas, y son aficionados a fumarlo en pipas de gran capacidad. Tienen un modo bastante extraño de manejar sus pipas. La cazoleta es de arcilla rojiza, trabajada por fuera en una especie de patrón como el del vidrio esmerilado. El caño es de bambú, muy grueso, y la unión entre el caño y la cazoleta se hace bastante hermética atando un trozo de piel cruda alrededor. La boquilla es una calabaza larga y estrecha, alrededor de la cual se coloca un trozo de cuero como el que sujeta la cazoleta al caño. Para que la boquilla no se caiga, se pasa una cuerda alrededor de ella y el otro extremo se sujeta al extremo inferior del caño.
Cuando se utiliza la pipa, se enrolla una cantidad de finas fibras de corteza de árbol en forma de bolitas y, una vez retirada la boquilla de la cazoleta, se introducen en ella y en el caño para que, cuando se encienda la pipa, se saturen de aceite de tabaco. Esta fibra no se introduce con el fin de purificar el humo, ya que se considera que el aceite de tabaco es un artículo demasiado valioso como para desperdiciarlo, y las bolas de fibra (“quids”), cuando están bien saturadas, se sacan y se mastican como si fueran el mejor tabaco de cuerda.
Se considera una atención delicada que dos amigos intercambien "quids" de la pipa del otro, y cuando una persona ha obtenido todo el aceite de tabaco que le interesa, pasa el “quid “ a otra, y así sucesivamente, hasta que se ha extraído todo el sabor.
La ilustración representa una de estas pipas, amablemente prestada por el Sr. Wareham. Tiene dos pies (61 cm apróx.) de longitud y la cazoleta puede contener un gran puñado de tabaco.
Las pipas de esta descripción, aunque difieren ligeramente en los detalles, prevalecen en toda África Central, y especialmente a lo largo de la orilla oriental del Nilo. En la espléndida colección reunida por el Sr. Petherick, y expuesta en Londres en 1862, se exhibieron más de veinte pipas de este tipo, varias de ellas con vástagos de cuerno, algunas montadas con hierro, y en uno o dos los "quids" estaban todavía en su sitio. El espécimen descrito anteriormente:

Pipa de la colección del Sr. Petherick

Traducido del libro The Natural History of Man de John George Wood (1868), digitalizado por Google. La imágen es del libro. Derechos: dominio público. Fuente: books.google.com

¡Muy buenas pipafumadas!
Jorge