PIPA ANTIGUA HALLADA EN EL SIGLO XIX EN
LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES, ARGENTINA

Lo siguiente es parte del  CAPITULO VII ALFARERIAS DE LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES del libro LA ANTIGÜEDAD DEL HOMBRE EN EL PLATA por Florentino Ameghino:

Pero los objetos de barro más notables, tanto por el uso a que estaban destinados, como por el trabajo que presentan, son las pipas, objetos que hasta ahora no se habían encontrado en esta provincia. He recogido muchos fragmentos pero solo un ejemplar medianamente completo.
Están amasados en arcilla  fina y homogénea sin mezcla de cuarzo ni de arena. Su cocción es muy imperfecta, pero en cambio la mayor parte presentan en su superficie dibujos muy variados, entre los que hay algunos que denotan ciertas disposiciones artísticas no muy comunes en pueblos salvajes. La mayor parte de esos dibujos están grabados en hueco, pero hay algunos en relieve.

Se halló un fragmento de la boca del caño de una de estas pipas, adornado de dibujos que consisten en combinaciones de líneas rectas y curvas. El borde espeso de 9 milim. termina en una superficie plana. En esta superficie hay dos surcos, angostos y profundos que formaban dos circunferencias concéntricas. Del circulo interior parten a distancias iguales un gran número de rayos que van a parar a la circunferencia exterior. El diámetro del agujero del caño debía ser muy pequeño, unos 10 u 11 milim. solamente, pero su diámetro incluso las paredes del caño no debían ser menor de 25 milim. La superficie  longitudinal del caño también estuvo cubierta de dibujos,  pero la pequeñez del fragmento no permite formarse una idea de su conjunto.


La fig. 270 es un fragmento de horno de pipa amasado en arcilla gris 6 cenicienta. En su parte más gruesa tiene 6 milim. de espesor y termina en su parte superior en un borde muy delgado que empieza a formarse por una ligera curva desde su parte exterior. Este fragmento debía ser justamente la parte opuesta al caño de la pipa. Presenta en su superficie externa una superficie convexa perfectamente lisa. A un lado y a otro de esta superficie convexa se ven cuatro líneas verticales, talladas en relieve y divididas por surcos profundos.

El ejemplar más completo que he encontrado de esta clase es la pipa que representa la fig. 271.
La parte superior del horno con su borde falta completamente. Tiene 52 milim. de largo y entre la embocadura del caño y el horno 19 milim. de diámetro ; en este punto es perfectamente circular. La boca del caño forma un borde muy grueso, convexo y cruzado por un gran número de surcos de 2 milim. de ancho, poco profundos, de fondo cóncavo, que parten de la boca del caño, sesgan el borde y vienen a parar en otro surco de igual forma que da vuelta alrededor de la pipa en donde termina la elevación del borde y empieza el cuerpo cilíndrico de la rama horizontal. Cada surco cóncavo se halla dividido del otro por líneas ó paredes elevadas, de superficie convexa, que parten de la boca del caño, sesgan el borde grueso en la misma dirección que los surcos y paralelamente a estos terminan en el mismo punto, dando al borde aparentemente el mismo aspecto que si estuviera rodeado por una línea en espiral. El ancho del borde convexo que da vuelta alrededor de la apertura del caño tiene unos 15 milímetros.

El diámetro de la pipa en este punto es de 24 milímetros. El cuerpo cilíndrico inmediato a la elevación del borde  está también adornado por cuatro de estos surcos paralelos que dan vuelta todo alrededor separados por sus correspondientes paredes convexas. El espacio comprendido entre estos surcos y el horno de la pipa es completamente liso. El horno se halla a solo 12 milímetros del punto en donde empieza la elevación del borde y a 25 de la boca del caño.
El interior de la rama horizontal es liso y circular. Su boca o abertura opuesta al horno tiene 10 milímetros de diámetro, pero va disminuyendo gradualmente hasta terminar en el horno en una boca de solo 5 milímetros de diámetro. Todo el interior del caño es perfectamente liso presentando el aspecto de un embudo. En su parte inferior, desde donde concluye la parte adornada con los surcos que se encuentran alrededor del borde hasta la otra extremidad, presenta una superficie lisa, sin adorno de ninguna clase.

La figura 272 representa el mismo objeto visto por el lado opuesto. Del horno no se conserva más que una pequeña parte. Su cavidad debía tener a lo menos un diámetro de 15 milímetros. Su altura no se puede calcular porque no existe ningún fragmento del borde. Las paredes del horno debían tener un espesor medio de 2 a  5 milímetros. El fondo de la cavidad es irregular. Toda su superficie externa estaba adornada de diseños. En su parte antero-inferior se ve un espacio adornado de surcos del mismo modo y por el mismo estilo que el cordón de la boca del caño. Más arriba había otra serie de surcos de la misma forma y de los que no se conserva más que algunos fragmentos. Entre estas dos series de surcos había una zona de 8 milímetros de ancho adornada de rayas que se cruzan en todas direcciones, formando ángulos, triángulos y cuadriláteros, rectángulos, rombos, etc., colocados simétricamente.
Basta echar una simple ojeada sobre estos diseños para reconocer en ellos una analogía extraordinaria con los de la edad de bronce en Europa, y con los que presentan los objetos de la industria fenicia. Antes de concluir, recordaré que en los túmulos y monumentos en tierra de los Estados Unidos, se encuentra también un gran número de pipas, que presentan siempre dibujos muy variados y de una ejecución bastante difícil.

Del libro La antigüedad del hombre en el Plata por Florentino Ameghino, Texto: original: Universidad de Harvard (1880). Fuente: babel.hathitrust.org , Derechos: dominio público; imágenes: original: Universidad de Toronto  (1918). Fuente: archive.org

¡Muy buenas pipafumadas!
Jorge