EL DESCUBRIMIENTO DEL TABACO

Colón y sus marinos fueron los primeros hombres blancos que encontraron el tabaco y observaron la manera de utilizarlo por los aborígenes de las Indias Occidentales. El Descubridor, con su barco, la Santa María, acompañado por las carabelas Niña y Pinta, zarpó de Palos el 3 de agosto de 1492 y llegó a tierra, probablemente a la isla de San Salvador, una de las Bahamas, el 12 de octubre del mismo año. El lugar de desembarco ha sido objeto de muchas discusiones. Los investigadores han localizado en varias ocasiones las modernas islas de San Salvador, Cat y Gran Turca como los lugares a los que se debe el honor. En general, se cree que su primer contacto con la hierba fue en San Salvador, donde le regalaron algunas de sus hojas. La alta estima que esta hierba tenía entre los nativos empezó a calar en Colón cuando, el 15 de octubre de 1492, "se encontró con un hombre en una canoa que iba de Santa María a Fernandina, la segunda y tercera de las islas Bahamas que tocó, que llevaba hojas secas que pensaba que debían ser apreciadas entre los indios porque le habían traído algunas en San Salvador".

 


La primera información sobre el uso del tabaco, pero no en nombre, que se le dio a Colón en su primer viaje, fue la de Rodrigo de Jerez y Luis de Torres, que fueron enviados en La Española, el 2 de noviembre de 1492, con cartas al Kahn de Catay (China), donde Colón esperaba desembarcar. De Torres sabía hablar varias lenguas del Viejo Mundo y se pensó que sería útil a Colón como intérprete.
Se cita a Las Casas, que fue contemporáneo de Colón, diciendo que los mensajeros que fueron enviados a tierra en Cuba, por Colón, encontraron "hombres con leña medio quemada en las manos y ciertas hierbas para tomar sus humos, que son unas hierbas secas puestas en cierta hoja, también seca, como las que hacen los muchachos el día de la Pascua del Espíritu Santo; y habiendo encendido una parte de ella, por la otra chupan, absorben o reciben aquel humo dentro con el aliento, por lo cual se entumecen y casi se embriagan, y así se dice que no sienten fatiga. A estos mosquetes, como los llamaremos, los llaman tabacos".
Otra autoridad recita que los mensajeros enviados por Colón vieron fumar tanto a las mujeres como a los hombres. Dice que "encontraron un gran número de indios, hombres y mujeres, sosteniendo en sus manos pequeñas teas encendidas hechas de hierbas, de las cuales inhalaban según su costumbre".
Como los hombres blancos eran considerados dioses de algún tipo, por estos indios, es posible que el fumar al que se hace referencia en esta ocasión pueda haber sido pensado como ofrendas de humo más que por placer.
La leña a medio quemar o "tea de fuego" mencionada por Las Casas, y otros historiadores, era "una especie de musquetoon empacado de una hoja seca, que los indios encendían por un extremo mientras lo chupaban o inhalaban por el otro. Estos musquetoons se llamaban Tabacos".
Navarrete sugiere que: "Navarrete tiene sin duda razón en su sugerencia. La forma en que los caribes enrollaban el tabaco en forma de tubo y lo envolvían con la hoja (cáscara) de maíz o la hoja de algún otro vegetal, ha sido seguida por el hombre blanco, con ciertos refinamientos, para producir el cigarro de hoy, y lo mismo puede decirse del cigarrillo.

Musquetoon: mosquete de caño corto.

Traducido del libro Tobacco, pipes and smoking customs of the American Indians de George A. West
Publicado en el BULLETIN OF THE PUBLIC MUSEUM OF THE CITY OF MILWAUKEE Vol. XVII, Junio 11 de 1934. Original: Universidad de Michigan. Digitalizado por Google. Derechos: dominio público. Fuente:babel.hathitrust.org

¡Muy buenas pipafumadas!
Jorge