Charles Goodyear, el inventor de la ebonita por el Capitán Remus

Las boquillas de la pipas se han confeccionado a los largo del tiempo de muchos materiales, entre estos podemos incluir la madera, ámbar, la cornamenta de animales, hueso, metales, piedra, caña, bambu, plástico, baquelita, acrílico, ultimamente ultem y policarbonato. Desde el siglo XIX se ha usado la ebonita y las boquillas confeccionadas con este material parecían ser las preferidas de los pipafumadores, a pesar que exigen cierto mantenimiento porque se decoloran y manchan fácilmente, no hay otro material que se sienta tan natural al contacto de los labios y la dentadura del pipafumador. El acrílico o metacrilato es más resistente, no se raya fácilmente, no se decolora, brilla más y no exige mantenimiento y cuidados como la ebonita, pero al contacto con los dientes y los labios se siente menos natural.
Sin embargo el acrílico parece estar ganando actualmente gran popularidad entre los mejores artesanos y las firmas fabricantes de pipas más importantes encontrándose a la cabeza en lo que se refiere al material usado para la confección de boquillas.
Aquí en Uruguay se produce ebonita en la actualidad pero no las barras para confeccionar las boquillas para las pipas (tampoco es posible conseguir barras de acrílico negro), su destino es la industria como recubrimiento de cañerías y también para las cajas de baterias para automóviles clásicos. Su uso además de las boquillas ha sido grande en cantidad de objetos: peines, botones, abanicos, forros de cámaras fotográficas y largavistas, boquillas de instrumentos musicales, flautas, teléfonos, cajas para telefonía, joyería (pendientes, collares, medallones), teclas de piano, como aislante en electricidad y electrónica, bolas de bowling, juguetes, en dentaduras postizas, etc

El nombre es sinónimo de vulcanita (vulcanite en inglés) y este fue el primer nombre que tuvo este material porque era básicamente producto de la vulcanización del caucho con el azufre
(hasta un 30 %).
En el proceso de vulcanización se calienta el caucho crudo junto al azufre, para hacerlo más duro y resistente al calor. Comenzó a llamarse también ebonita (o ebonite) durante la era victoriana en Inglaterra cuando la madera del ébano era sumamente apreciada y la vulcanita se le asemejaba.

También la vulcanita fue llamada por esa época "hard rubber"; ésta puede ser cortada sin mucho esfuerzo, pulida fácilmente y lustrada tiene un brillo apreciable pero éste no se mantiene por mucho tiempo.
Fue Charles Goodyear su inventor en 1839, la misma fue patentada en Inglaterra en 1843 pero por Thomas Hancock unas pocas semanas antes que Charles. El hermano de éste, Nelson la patentó en los Estados Unidos en el año 1851.
Parece que Charles Goodyear como pasó con muchos inventos lo descubrió por accidente al volcar un recipiente de azufre en una sartén caliente que contenía caucho.
Entonces comenzó a experimentar maneras de perfeccionar este proceso. Consiguió el mejor resultado aplicando calor de vapor, bajo presión, durante cuatro a seis horas a 132 grados centígrados En 1853 describió su descubrimiento en un libro autobiográfico que escribió en tercera persona. Nunca hizo dinero con su invento. Empeñó las propiedades familiares tratando de popularizarlo y ganar dinero pero el 1ro. de julio de 1860, falleció dejando deudas de más de 200.000 dólares.

La ebonita actualmente, como toda mezcla de caucho, está compuesta por caucho virgen, azufre, acelerantes, antioxidante, plastificantes, cargas inertes y a veces grafito. El campo de temperaturas que soporta es de +5º C a +105º C. Su estructura cristalina le confiere una gran impermeabilidad a líquidos y gases. La absorción de agua es prácticamente nula, siendo recomendada para recubrimientos de instalaciones para tratamiento de aguas, pero su aspecto es muy afectado esteticamente por la humedad.
Volviendo a Charles Goodyear, jamás fabricó ni un solo neumático para un automóvil, una motoneta o bicicleta, la mundialmente conocida compañía Goodyear adoptó este nombre por sus actividades en la industria del caucho pero no hubo jamás alguna relación con Charles Goodyear y su familia.
La historia del caucho empieza cuando los indios extrajeron el látex orgánico de los árboles de Huevea Brasilensis de los bosques americanos.
Hacían con esta viscosa sustancia las pelotas con las que competían en un juego entre dos equipos. Esas pelotas no duraban mucho, ya que el caucho natural sin curado se hace muy oloroso y en poco tiempo se empieza a pudrir. Se sabe que en Europa aparece cerca de 1770, alguien llamado Nairne vendía cubitos de caucho natural para usarse como gomas de borrar.

La ebonita utilizada en pipas de más de cien años de antigüedad y que se conservan en museos todavía luce presentable al haberse conservado alejada de la luz la cual es una de las causas de la decoloración de ésta. Lamentablemente existen muchos causantes de la decoloración de las boquillas de ebonita que las vuelven desde amarillentas a verdes, rugosas y de mal aspecto.
La luz (natural y artificial) que es más absorbida por el color negro y produce oxidación, el calor excesivo o frío intenso, la humedad, fumar en dias lluviosos, cambios bruscos de temperatura, desgaste por rozamiento, tensiones mecánicas, la saliva del fumador, lavarlas con aguas muy calientes o muy cloradas. La vulcanita ha sido normalmente siempre negra (existe también de color pardo), en los años 30, Dunhill creó las boquillas tipo Cumberland con rayas marrones.

La firma inglesa Ashton creó un material llamado "ashtonite" que es una mezcla de ebonita y de acrilico. A grandes rasgos consiste en hervir la ebonita que se va a usar en el compuesto tratando de sacarle todo el azufre posible. Se produce entonces una combinación que da bastante resultado ya que al haber menos azufre hay menos oxidación y la mayor dureza del acrilico hace que se demore mucho más el deterioro de las boquillas

Cómo hacer para tratar de conservarlas agradables a la vista. En lo posible tratar de guardar las pipas con boquilla de ebonita en lugares oscuros como cajones de muebles y alejadas de ambientes húmedos.
Mantener los labios secos, sin saliva, la cual es ácida y con el calor de la combustión contribuye mucho al deterioro. El calor de la guantera del automóvil no es aconsejable y tampoco mantener varias pipas rozándose las boquillas de unas con las otras. Mucho menos dejar las pipas dentro del auto en un dia soleado de verano.
Luego de la fumada es conveniente limpiar inmediatamente que la pipa se enfríe el interior de la boquilla con una escobilla y el exterior con una paño suave que no desprenda pelusas.
Luego tome un pedazo de tela suave que no desprenda pelusas y agregue una gotita de aceite de oliva y frote la boquilla. Espere unos minutos y vuelva a pasar el paño suave seco. Los miles de microscópicos poros de la boquilla serán sellados por el aceite de oliva y ayudarán a evitar el deterioro. O se puede utilizar en lugar del aceite de oliva cera de carnauba y abejas en pequeñísima cantidad y lustrar con un paño suave seco, esta segunda opción dejará brillante a la boquilla por más tiempo y no será necesario realizarlo tan seguido como con el aceite de oliva.

Es evidente que el acrílico exige un menor esfuerzo pero para aquellos que preferimos las boquillas de ebonita el pequeño esfuerzo bien vale la pena.
La pintura de Charles Goodyear (arriba a la derecha) fue realizada en una hoja de ebonita por Healey en Paris en 1855 para la Exposición Mundial realizada en esa ciudad.
Charles Goodyear nació en New Haven, Connecticut el 29 de diciembre de 1800 y falleció en la ciudad de Nueva York el 1ro. de julio de 1860.

Fuentes de consulta:
www.bouncing-balls.com - www.ohiodnr.com

Hasta la próxima y muy buenos humos.
Capitán Remus
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