Buenos Aires, "Prohibido Fumar Ley Nro. 1799"
Pequeña Crónica de viaje

La pasada semana viajé a Buenos Aires para disfrutar de los grandes atractivos que ofrece esta hermosa ciudad, entre ellos comprar muy buenas mezclas de tabaco de pipa.
Cruzando el río en el buque Eladia Isabel desde Colonia pude fumar mi pipa en la cubierta superior del mismo, era una hermosa noche templada ideal para disfrutar una pipa grande y bien cargada bajo las estrellas, fue un buen comienzo de viaje para un pipafumador.
Luego en el hotel al abrir la puerta de la habitación me sorprendió un cuadro de más o menos 70 por 50 centímetros con un retrato de un pipafumador, no pude haber tenido mejor recibimiento.

Pero al ingresar en el salón comedor del hotel el panorama comenzaba a cambiar, apareció ante mis ojos el primer cartel de "Prohibido Fumar Ley Nro. 1799", fue el comienzo de los muchos que encontré por toda la ciudad.
El primer día de la estadía fue record histórico de calor para la fecha en la ciudad de Buenos Aires: treinta y tres grados; los bares sacaron mesas y sillas a la calle por lo que pude fumar en varias veredas de bares y restaurantes. La "Ley de control del tabaco" prohibió fumar en esos establecimientos desde el primer día de octubre de este año y afectó dramáticamente a los fumadores y a los propietarios de los mismos que vieron como bajaba la clientela. Con los primeros calores de octubre los bares y restaurantes habían comenzado a sacar sus mesas y sillas a la vereda pero algunos días fríos hicieron retirar a las mismas. Las mesas en la vereda es la forma que encontraron los bares para no perder clientes fumadores pero el Gobierno de la ciudad les exige permisos, por lo que comenzó a efectuar inspecciones e imponer multas. En la vereda no existe prohibición de fumar, se podía ver esto en los barrios de Palermo, Las Cañitas, Puerto Madero, Congreso y por la avenida Corrientes. Puede que sea el comienzo de una nueva costumbre porteña, el buscar un bar con mesas afuera para evitar la prohibición de la ley antitabaco.
Decía un propietario de un bar entrevistado por un canal de televisión que siempre había trabajado bien con las veredas pero a partir de la prohibición de fumar en lugares cerrados, ahora no le alcanzaba tener seis o siete mesas para compensar la pérdida de lo que facturaría dentro del salón. La buena noticia para los propietarios es que con el calor y las mesas en la vereda muchos clientes retomaron la costumbre del café de la media mañana.
Decía otro entrevistado que extrañaba no poder ir al bar que acostumbraba cuando el clima estaba frío y al comenzar a ver las mesas afuera retomó el hábito de tomarse un cafecito y poder fumar. No es tan simple para los dueños sacar sus mesas a la vereda; decía otro propietario que tenía nueve mesas habilitadas que son las que siempre sacó, el asunto se complica porque hay mucha gente que quiere fumar y como dentro del salón no se puede se va a buscar otro bar cuando no consigue un lugar. El Código de Edificación de la ciudad exige que para que un establecimiento pueda tener mesas y sillas en la vereda tiene que solicitar permiso y los requisitos son que el local esté habilitado y que en la vereda quede un espacio libre como corredor de por lo menos un metro con cincuenta centímetros. Se debe pagar un canon semestral por cada una de las mesas. Los que no tengan permiso o tengan más mesas que la cantidad autorizada deberán pagar una multa y si la infracción se repite se puede llegar a la clausura del establecimiento.
Las mesas no alcanzan debido a que entre el calor y la abstinencia muchos fumadores eligen soportar un poco de calor para poder fumar después de una buena comida. También acuden personas que no fuman y que también se quieren sentar afuera cuando hace calor por lo que a veces no alcanzan las sillas disponibles, una fumadora declaraba en la TV que ella siente que los fumadores deberían tener prioridad ya que solo pueden fumar fuera de los locales. El Secretario de Salud declaró que los inspectores están en la calle e insiste que el Gobierno va a seguir la pelea contra el tabaco y va a ganar el partido hablando en términos futbolísticos.

De paseo por la ciudad y sin proponermelo, pase por el frente de un club de fumadores (no de pipa), los asistentes fumaban despreocupadamente a la vista de quienes pasábamos por la calle y mirábamos a través de una gran ventana la actividad dentro del local. La Ley Nro. 1799 del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires en su artículo 20 literal B exceptúa de la prohibición a: "LOS CLUBES PARA FUMADORES DE TABACO Y LAS TABAQUERIAS CON AREAS ESPECIALES PARA DEGUSTACION. En tales casos se deberá contar con un sistema de purificación del aire y ventilación que resulte suficiente para impedir la propagación de los efectos nocivos provocados por la combustión del tabaco y minimizar su impacto sobre los empleados de los mismos"
"Los patios, terrazas, balcones y demás espacios al aire libre de los lugares cerrados de acceso al público"
"Centros de salud mental y centros de detención de naturaleza penal o contravencional"
"Salas de fiestas, cuando éstas sean utilizadas para eventos de carácter privado".

En el Bingo de la avenida Rivadavia y Pasteur me encontré con un sector dedicado a los fumadores que abarcaba aproximadamente el treinta por ciento del local en ese momento en un salón de más de mil ochocientos metros cuadrados. No existía alguna pared separando los sectores.-
Una sala de Bingo obtuvo una medida cautelar: la de Caballito; el Juez Juan Cataldo, quien dejó claro en su resolución ser fumador y también consideró que ello no era motivo para no poder actuar. Su resolución fue apelada, por lo que entonces deberá resolver la Cámara en lo Contencioso Administrativo y Tributario. Un recurso de amparo había sido presentado por el apoderado de los cinco bingos de la ciudad, quien informó que las otras cuatro salas presentarían medidas similares. Una fuente del gobierno comunal informó que la decisión del juez sería apelada por considerarse improcedente pero mientras tanto, la medida iba a ser respetada.

Las demandas de algunos bares piden la inconstitucionalidad de los artículos 2 y 19 de la Ley, pues quebrantan el derecho de comerciar y ejercer una industria lícita y también el derecho a la intimidad. La queja principal es que han perdido clientes por la prohibición de fumar. Consideran que en el momento en que se permite vender cigarrillos, existe una consecuencia inmediata y directa: el comprador adquiere el derecho a consumirlos en cualquier lugar, porque la venta no está supeditada a la abstención de fumar en determinados lugares, se dice en una de las presentaciones del estudio patrocinador de algunas demandas de los bares.

La Ley admitirá la habilitación de zonas específicas destinadas para fumar en restaurantes, bares, confiterías y casas de lunch que tengan una superficie útil igual o superior a cien metros cuadrados destinada a la atención al público, de los que podrán destinar como máximo el 30% para las personas fumadoras.

El hipódromo de Palermo cuenta con una gigantesca sala de máquinas tragamonedas, según la publicidad son mil "slots", pregunté a un empleado de la sala y me informó que en todo el lugar que es enorme está permitido fumar.

La prohibición me afectó más en dos de los cinco dias que pasé en Buenos Aires a causa de la lluvia y que no pude usar las mesas y las sillas de las veredas (que no todos los bares y restaurantes tienen), por lo que fumé mis pipas solamente en la habitación del hotel.

Hacía ocho meses desde mi última visita a la ciudad y encontré una oferta menor en la cantidad de marcas de tabaco, me explicaron que había estado subiendo el dólar y eso perjudicó evidentemente la importación.
Compré algunos tabacos y una pipa de maíz fabricada en la Argentina marca CAF por cinco dólares, con la que he podido apreciar muy bien el sabor de alguno de los tabacos adquiridos.

Jorge W. García
29/10/06