|
Relación del tamaño y forma del hornillo |
¿Qué
relación tiene el tamaño y forma del hornillo con la fumada y el sabor del tabaco?
Así planteada
la cosa, lo más fácil es decir que no existe relación, ya que el hornillo en su interior no
es más que una cámara de quemar tabaco.
Pero si plateamos el tema de otra forma, podríamos ver que puede existir bastante relación entre
la fumada el sabor y la forma del hornillo.
Primero debemos aclarar algo sabido, no todos los hornillos son iguales, los hay anchos, profundos, estrechos,
playos, en forma cónica, etc.
Si tomamos un
hornillo normal, pónganos por establecer arbitrariamente una medida base y fijamos sus características
normales en 4 cm de profundidad, paredes paralelas casi hasta el fondo donde se estrechan cónicamente para
dar acceso al orificio del humo, con una abertura de 2 cm en boca, tendríamos una pipa promedio normal,
medidas mayores serian de una pipa grande, y menores pipas menores.
No voy a analizar
aquí las diferencias de fumadas según diámetro de orificio de humo y largos, cámaras,
etc, ya que entraríamos casi en filosofía medieval.
Un hornillo playo
supongamos de 2 ,5 cm, con una boca de 2 cm con una braza pareja, solo tiene esa medida (2,5 cm) para quemar el
tabaco; en esas circunstancias, el humo caliente de la braza, los jugos del tabaco, la humedad, etc se desplazan
por las aspiraciones hacia abajo, o sea que los 2,5 cm de tabaco que tengo cargados a medida que se van consumiendo,
van dejando pasar esos elementos, que indudablemente lo deben afectar químicamente, ya que implican cambios
por calor y humedad.
Si aceptamos
que lo explicado es así, debo presumir que el gusto del tabaco a medida que se consume me brindará
“matices” diferentes, o sea el tabaco del medio del hornillo no tendrá el mismo sabor que el de la parte
superior, ya que cambió químicamente, y en una pipa de 2,5 cm de profundidad me brindará solo
esa medida de posibilidades de cambio, pero si paso a una pipa de las que arbitrariamente consideramos “normales”
(4 cm de profundidad) tendría a mi favor casi 1,5 cm más para poder degustar otros matices del tabaco.
Aceptado esto
tenemos que pensar que para logar una fumada plena, y satisfactoria donde podamos captar todos los matices de un
tabaco, necesitamos fumar en pipas normales o grandes que nos permitan diferenciar los cambios que se producen
durante la fumada.
Suelo discutir
la conveniencia de hornos cónicos que partiendo desde la boca comienzan a estrecharse bastante hacia abajo,
indudable que fuman bien, pero al ir estrechándose obligan a más paso de calor (la pipa calienta)
y el tabaco cambia mucho mas rápidamente, por lo tanto no serían lo aconsejable como para “degustar”
un buen tabaco.
Una pipa de hornillo
pequeño, no nos daría suficiente espacio como para diferenciar los matices, y pipas de boca superiores
a los 3 cm, quemarían absorbiendo tanto aire que difícilmente también podamos diferenciar
los cambios sutiles durante la fumada.
Por otra parte
creo que superar la norma promedio mas allá de lo adecuado, por ejemplo pipas tipo Chimenea, pero con hornos
muy profundos de mas de 6 cm, pueden volver en el tramo final a la fumada ligeramente “amarga” o fuerte ya que
las cantidades de jugos se concentrarían demasiado.
Volviendo entonces
al principio, diríamos que la profundidad y la boca del hornillo, como así su forma pueden llegar
a hacernos una fumada más o menos placentera.
Esto está
tomado con condiciones ideales dejando de lado humedad del tabaco, clima y humedad ambiente, conductos del humo,
filtros, etc.
Emilio Sacchitella