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Pipas: paredes finas, paredes gruesas |
En nuestro mundo
de pipas, nos toca a veces lidiar con pipas de diferentes gruesos de paredes, lógicamente me refiero a las
paredes del hornillo.
Qué diferencia o ventaja hace cada una de ellas, cuál conviene o cuál es mejor, todo un tema
que trataré de desplegar lo mejor posible.
1. Paredes Gruesas: Grandes pipas en tamaño, que normalmente llegan a veces hasta más de centímetro
y medio de pared.
2. Paredes Finas:
Pipas más estilizadas que llegan a tener hasta medio centímetro en sus paredes.
Si vamos viendo ventajas y desventajas, tenemos las siguientes:
Las paredes gruesas, son normalmente pipas “todo terreno”, para fumarlas en la casa, en la calle o en el campo;
resisten mejor caídas, golpes o malos tratos, tienden a calentar menos, no por no calentar, solo que a mayor
pared más resistencia y aislación al calor, son ideales para los que recién se inician ya
que difícilmente las lleguen a “destruir”, presentan los inconvenientes normales de su tamaño, su
peso, se las debe fumar más teniéndolas en la mano que en la boca, algunas pueden parecer a veces
hasta toscas, ya que normalmente se apartan de los conceptos clásicos de modelos ingleses.
Las de paredes finas, son pipas casi siempre delgadas, estilizadas, de formas muy armónicas, no son un todo
terreno, son pipas para fumarlas tranquilos, en lugares especiales, donde no las afecten golpes ni malos tratos,
su poca pared las puede llevar a calentar si son mal fumadas, se ajustan más a fumadores tranquilos y de
experiencia con fumadas largas y espaciadas. En manos de alguien que recién comience son casi un certificado
de quemaduras; pese a eso es innegable a veces su elegancia y su fácil uso en la boca en todo tiempo, ya
que son muy livianas y portables.
Esto no quiere decir que según las calidades de la madera las cosas a veces son diferentes, conozco pipas
de paredes muy gruesas que a medio fumar son difíciles de tener en la mano por la forma que calientan, y
otras de muy gran tamaño que casi carecen de peso, como así pipas de escasas paredes que mal fumadas
y todo, no calientan, y otras que con finas paredes pesan en forma difícil de entender.
Si se me admite una opinión, diría que las pipas de paredes gruesas o grandes pipas serían
lo ideal para colegas que comienzan a fumar y aun no dominan los tiempos de la fumada, seríia más
difícil que tengan con ellas un contratiempo sobre el peso, si es que las que consiguen son pesadas, lo
mejor sería ir a modelos de posadientes anchos y tirando a formas como las Oom Paul que reparten el peso
entre la boca y la cara.
Las pipas de paredes finas las dejaría para fumadores con experiencia, que dominan sus tiempos y tienen
experiencia en el trato y cuidado de las pipas.
También creo que hay un lugar para cada una de ellas, si voy a caminar, o a hacer deportes posiblemente
me guste llevar una pipa de paredes anchas, que aguante mis manos traspiradas, que si la pongo en el bolsillo tal
cual está no corra el riesgo de romperse, que si llega a caerse no se vea afectada, etc. Ahora si voy a
una reunión o a sentarme en una mesa preferiría una elegante de paredes finas, delicada, que sea
liviana, que me permita mantenerla en la boca algún tiempo y se encuentre un poco acorde a la forma de estar
vestido. Pero esto son gustos personales, y no normas, y soy el primero en llevar a una reunión un trozo
de brezo infernal como una Luigi, solamente por el hecho de que carga bastante tabaco y no tendré que estar
recargando, y me importa poco si es adecuada o elegante.
Son como un Hummer y una Ferrari, las dos sirven las dos son buenas, pero cada una tiene un objeto, un terreno
apto, una función diferente y solo quien las conozca y sepa sobre ellas seguramente les sacara lo mejor.
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Emilio Sacchitella